Cthulhu y los Sátiros
Hoy no he hecho nada uera de lo normal. Seguramente esta noche empecemos por fin la Crónica de Chtulhu de mi hermano (años ha que no juego a La Llamada y tengo muchas ganas), pero conociendo como conduce las partidas él terminará siendo el pitorreo de siempre, lo cual por otra parte ya no puedo separar de las partidas de dicho juego, sin mucho humor absurdo ya no serían lo mismo.
Ya por fin vuelvo a escribir desde mi ordenador (ya no tengo que colarme "ilegalmente" en el de mi padre), ya que por fin vuelve a funcionar Internet aquí (está visto que mi hermano no sabe formatear en condiciones)
Por el resto de cosas nada interesante. Esta tarde me he dedicado a hacer un ciento de test absurdos para pasárselos a los amigos luego y que se entretengan. He dado con uno de especial interés para mí. Ahí lo dejo:

Saytr. It doesn't matter what you are passionate
about, you are a passionate individual. Yes,
you have heard the stereotype before: all
satyrs really want is sex, but you know that is
not true. Even if your passion is sexual in
nature; that does not mean that it is the only
thing one can be passionate about. You enjoy
your life to the fullest, and you pay little
head to those who would call you a hedonist.
You are happy, that is all that really matters.
What Type of Changeling Are You? (Now Including Pictures for Each Kith)
brought to you by Quizilla
De todas formas me sigo imaginando como un sidhe de la Casa Liam, pero creo que en ciertas facetas mías un sátiro no desentona para nada.
Un Saludo.



Sentía los latidos de su corazón. Los jadeos y la respiración apagada que se condensaba en fino vaho alrededor de su boca. A aquel hombre no le debían de quedar muchas noches antes de que caminase a lo largo del túnel. Ella lo sabía. Lo miraba mientras dormía tumbado en su sitio. Lo echaba de menos. Había sido su hueco durante muchos años. Y ahora lo ocupaba un drogadicto maloliente que exudaba alcohol. Suponía que dentro de una semana sería el hueco de algún mendigo y dentro de un mes el de alguna adolecente que había huído de casa.
" ¡Es extraño! Cuando me encuentro más a gusto y mejor, resulta que mis manos y mi lengua parecen atadas, no puedo reproducir ni expresar, como suelo hacerlo, lo que tengo dentro de mí. Y, sin embargo, soy pintor, me lo dicen mis ojos, lo reconocen todos cuantos han visto mis dibujos y mis cuadros"